La otitis y la pileta Cuando se acerca la temporada de piscina, seguramente uno de nuestros hijos, y uno de ellos en especial y no […]

La otitis y la pileta

Cuando se acerca la temporada de piscina, seguramente uno de nuestros hijos, y uno de ellos en especial y no por casualidad ni por mala suerte, será el principal candidato a padecer una otitis. Esto ocurrirá a pesar de que le hayamos comprado los mejores tapones para los oídos.
Si prestamos atención, también comprobaremos que probablemente se trate del mismo oído de siempre.

Para comprender el porque de esta “marca del destino”, es importante recordar que el órgano de audición está conformado por tres partes:

1. Oido externo
2. Oido medio
3. Oido interno

1. Oido externo

Comprende el pabellón auricular y el conducto, que está cerrado en el fondo, por la membrana timpánica (timpano).
El sonido se capta y canaliza por esta por esta parte hacia el tímpano, el cual vibra cuando las ondas sonoras lo golpean.
Toda esta parte está recubierta por piel y es asiento de otitis externas, las que se producen en general por bacterias y/o hongos que penetran en el Conducto con el agua. En esta época, la cubierta de piel del Conducto se moja permanentemente y la piel húmeda tiende a enfermarse.Entonces tendremos en el Conducto y en la Oreja las mismas infecciones que podemos tener en la piel: forúncuulos, dermatitis y micosis (hongos, como en el Pie de Atleta).
El que padece una otitis externa, tiene mucho dolor sobre todo al tocarle la oreja, al ponerse la remera o al intentar limpiársela, y veremos que tiene el Conducto cerrado y colorado (por la inflamación).
Podemos ver que tiene pus, pero que no le “chorrea” hacia afuera. El oído externo tarda muchos meses en autolimpiarse y con los isopos no sólo no lo limpiamos sino que empujamos la secreción más adentro y lo inflamamos más. Por esto, para cortar la repetición de estas infecciones lo más importante es la limpieza del Conducto, que sólo puede realizarla el especialista.Solamente para este tipo de Otitis es que son útiles, como prevención, las gotitas con antibióticos, el alcohol boricado y los tapones.

2. Oido medio

Del otro lado del Tímpano, hay una cavidad de aire, en la cual se encuentran los huesitos martillo, yunque y estribo.
Estos huesitos transmiten las vibraciones captadas en la Membrana Timpánica hacia los líquidos del Oído Interno.
Esta cavidad está recubierta de una mucosa, que es igual a la de la nariz, y por lo tanto, cuando se inflama responde igual que ésta. O sea que podemos tener “catarro” en el Oído Medio, llenándose de líquido seroso, moco y/o secreción mucopurulenta.

Para que el Oído Medio funcione perfectamente, el aire dentro de él tiene que estar a la misma presión que la del medio ambiente; por eso se nos tapa el oído cuando viajamos en avión, y por eso presurizan la cabina. Para poder compensar estos cambios de presión, existe un tubo que conecta el Oído Medio con la parte posterior de la nariz, la trompa de eustaquio, que se abre naturalmente al tragar o al bostezar.
Este “tubo” ocasionalmente puede no estar funcionando bien, como cuando estamos resfriados o con alergia, por eso no conviene bucear o volar en estas circunstancias, porque accidentalmente se puede inflamar el Oído Medio (otitis media aguda).

Existen muchos chicos, en los que este “tubo” no funciona bien en forma casi constante ya sea porque tienen sinusitis, sdenoides enfermas o porque no respiran por la nariz.
En estos casos hay líquido o moco dentro del Oído Medio, una gran parte del año, o en forma permantente (de allí que a veces parecen estar un poco sordos)

En estos casos no importa si les entra o no agua en la oreja, para desarrollar una Otitis Media Aguda. Para ellos no sirven los tapones ni las gotitas en el oído.
Son las repetidas zambullidas y la entrada brusca de agua por la nariz las que inflaman e infectan el Oído Medio, empujando el moco purulento, a través de esta trompa que de por sí, no funciona bien.
En estos casos el Oído Medio está crónicamente predispuesto a inflamarse cada vez que sufra la más mínima agresión, que para otro chico con el oído normal sería tolerable.
En una otitis media, el dolor va a ser muy fuerte, “dentro del oído” permanente o como puntadas a veces insoportables y no va a depender de si le tocamos o no la oreja, que tiene aspecto normal.
El dolor sólo va a calmar al perforarse el tímpano, lo que permite salir el moco-pus del Oído Medio, el cual veremos “chorrear” por la oreja.

Las gotitas y el alcohol no alivian esta infección que está del otro lado del tímpano, y si se produjo la perforación están contraindicadas, porque pueden entrar al Oído Medio y ser tóxicas o agudizar el dolor.

La permanencia de este proceso o su excesiva repetición pueden llevar a una perforación permanente de la Membrana del Tímpano; a partir de entonces, a este niño tampoco le podrá entrar agua en la oreja (debido a la perforación), por lo que deberá usar tapones para evitar la entrada de agua en el oído, pero aunque los use, no debería bucear, para evitar que le entre por la nariz.
Antes de que se produzca la perforación, el Especialista puede tratar la Otitis Media con antibióticos y antinflamatorios. El mismo, en algunos casos, puede decidir hacer una pequeña perforación en el tímpano, según la gravedad del cuadro o para calmar inmediatamente el intenso dolor.

Es importante (y se puede) saber cuáles chicos están predispuestos a hacer Otitis Medias, los que pueden ser tratados, pero también es importante hacerles entender, a ellos y a los padres, aunque sea difícil, que ellos no pueden zambullirse y bucear tanto como los otros chicos.

3. Oido externo

Son dos cavidades llenas de un líquido que se encuentran dentro del Hueso Temporal.
El Estribo transmite las vibraciones a este líquido, a través de una ventana en el hueso. Estas vibraciones son captadas por unas células especiales, que las transforman en un estímulo eléctrico, el cual viaja por el Nervio Acústico hasta el cerebro en donde son interpretadas como sonidos, palabras, música, etc.
La otra cavidad de líquido tiene forma de canales, en las tres dimensiones del espacio, e interviene el equilibrio. De modo que cuando nos movemos, el movimiento de este líquido le informa al cerebro, en que dirección nos estamos desplazando.
Aunque no es muy común hoy en día, una infección del Oído Medio puede pasar a través de esta ventana ósea, al Oído Interno (otitis interna).
En estos casos se produce una pérdida severa de audición que puede ser definitiva, con zumbidos en el oído y trastornos en el equilibrio (mareos, náuseas y vómitos). De modo que una otitis que se presente con zumbidos y mareos, es una emergencia, que debe ser evaluada y tratada inmediatamente por un especialista.

A su vez una infección del Oído Interno puede extenderse hacia el cerebro, pudiendo provocar una Meningitis. Se debe prestar atención con niños que, cursando una otitis, comienzan con dolores de cabeza o nuca, somnoliencia y vómitos imparables. CONSULTAR URGENTEMENTE CON EL PEDIATRA.
En resumen, el concepto es que nosotros, como la mayoría de los mamíferos terrestres, no somos “bichos” especialmente adaptados para estar debajo del agua, ni volando a grandes alturas (un caballo, un perro, un gato, etc. se cuidan muy bien de no meter las orejas bajo el agua). Por lo tanto, hay que tener los oídos en muy buen estado, para soportar esta agresión.
Debido a una predisposición personal, sobre todo los que han sufrido de otitis en los dos primeros años de vida, algunas personas sufren más que otras cuando el avión aterriza y también por la que algunos niños son más candidatos que otros, a tener otitis medias en la época de piscina.
No es por el agua que entra por las orejas, sino por los bruscos cambios de presión y por el agua que entra por la nariz con las continuas zambullidas.